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The Creative Time Summit 2013: El papel del arte en las transformaciones urbanas

Inglés, apoyo con textos en castellano por Juan Escourido (Nueva York) y Milena Ruiz Magaldi (Madrid)
Programa detallado: __http://creativetime.org/summit/schedule__

Viernes, 25 de octubre

16:00 [10:00 am] INTRODUCTION & OPENING REMARKS
Anne Pasternak, directora de Creative Time.

Bienvenidos al 5º Creative Time Summit.

Quiero que saludéis a las miles de personas en el país y el mundo que nos están siguiendo por streaming.

Tenemos más de 70 lugares que hacen streaming. Desde Estambul, Atlanta, Estocolmo…


Se concentra en la naturaleza evolutiva de nuestras ciudades y cómo nosotros actuamos positiva y no tan positivamente en esa evolución.


Es un momento lleno de debate en torno a la gentrificación, la inscripción de la basura en nuestras ciudades, cómo enfrentamos educación o el cambio climático

Tenemos 3.600 millones de personas viviendo en las ciudades, pero serán 5.000 millones en 2070.

Hemos reunido a artistas, organizadores de la comunidad, alcaldes, académicos… para que nos ayuden a entender un poco más la complejidad de nuestra ciudad con la esperanza de que tengamos una conversación fresca, que nos escucharemos honesta y sinceramente y que, a través de una comunidad creativa, podremos ser capaces, quizás, de hacer algo por nuestras ciudades.


Gracias a todos los lugares donde se nos ve por streaming, al equipo de Creative Time Summit, todos nuestros miembros del staff y Nato Thompson, curador jefe de este evento, el hombre que hace que todo suceda.


Gracias a voluntarios, organizadores y público y a los donantes, sus contribuciones hacen posible todo esto.

Quiero que compartáis lo que está pasando en las redes sociales y que se hable y discuta todo lo que sucede aquí.

Es un honor presentar a Nato Thompson, curador jefe de este Creative Time Summit.

Nato Thompson, comisario de Creative Summit.

Este año estamos hablando de arte, lugar y dislocación en el siglo XXI. Un Gclub amigo que vive en Brooklyn desde hace 15 años dijo que hace gentrificación tres veces y nunca se aburre de hablar de ello.


La gentrificación tiene raíz en varios lugares importantes: raza, movimiento del campo a la ciudad, clase, y como la idea de gente basada en un lugar. Estas preocupaciones son importantes y muy complejas.

El año pasado nos preguntamos cómo crear más espacio para que los artistas trabajen en esta ciudad cada vez más compleja.


Nos encontramos que había cuestiones de desigualdad, raza, y la capacidad de ciertos individuos de crear puentes entre esas cuestiones. Otra palabra corriente en este campo es placemaking.


Para mí placemaking implica que las ciudades entiendan que la cultura tiene un lugar y ahí se pueden inyectar ideas de justicia social, incluso de activismo radical.

Hay gente que viene de muchos lugares y creo que ese contacto, conexión, hará posible que los policy-makers (alcaldes, artistas, organizaciones de justicia social, varias lenguas…) creen intersecciones que son un reflejo para la organización de la ciudad del futuro.

16:15 [10:15 am] PERFORMANCE. Mario Ybarra Jr.



Soy un artista de Los Angeles, de un lugar llamado Wilmington.

Después de estudiar arte en NY volví a Wilmington, Delaware, y abrí un estudio con mi mujer. Más adelante conocí un lugar llamado The Language Studio. (“Slanguage Studio”?)

Cuando venían comisarios y profesores a verme, miraban las paredes de Language Studio (Slanguage?) y preguntaban si se trataba de mi trabajo, pero eran los trabajos de los niños que acudían. Uno me preguntó qué hacía yo, y le dije: “lo estás respirando”.

El ambiente creado en ese espacio es mi trabajo artístico.

Durante diez años intenté “poner mi dinero donde está mi boca”. Ahora quiero compartir el sentido de crear un espacio para los demás. Hay un sentido de urgencia, por llegar a un sitio, luchar por lo que crees y que sea un espacio donde pueden suceder cosas. Lo que voy a compartir con vosotros es un acercamiento pedagógico de seis puntos que es la guía de nuestro espacio en Willmington.



No todo el mundo que acude es igual en relación al lenguaje. Yo quiero daros seis palabras clave que organicen un poco el momento de este fin de semana.



Podéis apuntar los puntos que voy a decir en la palma de vuestra mano.



1: La palabra “intención”. Quieres a tu madre y quieres hacerle un pastel.

2: “Contenido”. A tu madre le gusta el chocolate y las fresas, de eso debe ser el pastel.

3: “Contexto”. Tu hermana María hizo un pastel el año pasado del que todo el mundo va a hablar cuando tú sirvas tu pastel.

4: “Producción”. ¿Qué necesitas para producir este pastel? Dinero, herramientas, y también ayuda.

5. “Distribución”. ¿Cómo vas a invitar a gente a esta fiesta? ¿Vas a usar el mismo flyer del año pasado para invitar a todo el mundo? ¿Facebook? ¿Cómo vas a conseguir que la gente venga a probar el pastel? ¿Cómo vas a servir el pastel: bandeja de plata, plato de plástico…? ¿Y dónde lo vas a hacer? Tu apartamento es una mierda… ¿Alquilarás un sitio, irás a un bar…?

6: “Documentación”. ¿Quién va a sacar fotografías, a subirlo todo a Facebook o YouTube? Todo eso necesita estar ahí fuera. La documentación te da ventaja a la hora de hacer tu próximo pastel, porque en cuanto otras personas vean lo que has hecho te pedirán que hagas pastelitos para sus nietos o abuelas. ¡Repitamos estos pasos!

Estos puntos te dan una posición de “insider” en una conversación.



16:30[10:30am] KEYNOTE PRESENTATION. Neil Brenner “Place, Capitalism, and the Right to the City”.

Yo no soy artista, soy catedrático en Harvard, y estoy muy contento de estar aquí.

La pregunta que quiero hacer es: ¿puede el lugar ser un punto básico de producción? Quiero empezar situando mi análisis en relación a la crisis financiera global. Vivimos en un tiempo de crisis global económica.


La crisis del 2008 es una más de las que han aparecido en el mundo desde hace un tiempo. Se han creado nuevas formas de polarización, precariedad y sufrimiento social, no como dimensión individual. La respuesta dominante ante esto ha sido la austeridad y el fundamentalismo de mercado.

El castigo de la austeridad se resume en la frase “los pobres pagan los errores de los ricos”.


La austeridad es un acercamiento no político a la economía, intenta convencernos de que no hay alternativa. Hay formas de placemaking que emergen en estas condiciones.


Las cuatro palabras clave son: privatización, gentrificación, exclusión y polarización.


La institución es el lugar de movilización para ayudar a aumentar la exclusión y la polarización. La problemática para los que estamos en la izquierda es importante, dado que las nociones de crecimiento, desarrollo, regeneración, los discursos que usan estas nociones esconden las consecuencias políticas que tienen. La creatividad es el nuevo concepto que está siendo movilizado en relación a la producción cultural: se ha empezado a hablar de economía creativa.

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La producción cultural está encerrada entre dos nociones contradictorias: el empoderamiento y la inclusión por un lado y la economía creativa por el otro lado. La tensión entre las dos primeras y la última hace surgir la idea de una economía radical. Cuando ocupamos un lugar, tenemos la oportunidad de experimentar y de intentar llevar a cabo ideas radicales. Al mismo tiempo, el lugar se convierte en una trampa.

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La cuestión es si el placemaking es un arma para la justicia social o es una trampa. Para mí, es ambas cosas. Quiero remarcar que el placemaking está encapsulado entre estas dos opciones.


Sabemos que el lugar está instrumentalizado por el capital para proveer beneficio. Pero el capital no es sólo flujo, también hay momentos de fijeza: para conseguir beneficios también hace falta fijarse en un punto específico, no fluir continuamente.

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La tensión entre la fijeza y el flujo del capital está en el corazón de la estructura de la ciudad capitalista. Al mismo tiempo se sabe que los lugares no son sólo lugares del capital. Son lugares en los que las personas articulan visiones opuestas a la idea de usar un lugar para maximizar beneficios.


Ya en los años 30 Henri Lefebvre indicó que la idea principal es democratizar lugares. Es una democratización que tiene dos aspectos: por un lado tiene que ver con el acceso al lugar, a la ciudad; pero, más radical que eso, Lefebvre indica que debemos democratizar el poder para crear lugares. Haciendo eso, abrimos la posibilidad de producir un mundo radicalmente distinto.


Ésas son las ideas fundamentales: el lugar y el poder de producir lugares. Esta lucha por el derecho a la ciudad lleva ya tiempo teniendo lugar, y Lefebvre lo vio en el mayo del 68, intentó entender lo que estaba sucediendo también en las huelgas de mineros que ocuparon minas enteras en los 70.


Lo podemos ver también en las protestas de Seattle de 1999, en los inicios del movimiento antiglobalización.

Finalmente llegamos al 15M y Occupy Wall Street, que están en esa misma lucha: democratizar ciudades y crear lugares. Ahora también lo vemos en lugares como Estambul o Brasil.


Ahora quiero sugerir que hay cuatro problemas con este acercamiento a la justicia social basado en el placemaking. El primero es el riesgo de que el lugar se convierta en un enclave: el ejemplo clásico es el movimiento okupa. En la medida en que el proyecto está anclado en un edificio puede convertirse en una isla mientras la especulación continúa alrededor.

Un ejemplo claro es un edificio en Alemania, justo después del 1989, que artistas y activistas ocuparon entero pero vieron cómo el flujo del capital siguió su curso alrededor sin ningún problema. Al final, tuvieron que irse porque el espacio ya no era adecuado para sus intenciones ni necesidades.
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También está el peligro de que los lugares que amenazan el desarrollo del capital sean destruidos.

Hay un legado amplio: la comuna de París, por ejemplo; o Seattle en 1999, donde el Estado movilizó las fuerzas de represión.

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Hay lugares en que el lugar “co-opta” el capitalismo, como en Whole Food o Farmer’s Market: se enfatiza lo local, el producto pequeño. Pero el placemaking en la ciudad se genera, como ha sucedido en la ONU, no desde abajo, sino de arriba hacia abajo. Se está intentando generar creatividad, apropiándose del lenguaje para usar “lo alternativo” desde arriba hacia abajo.

El cuarto problema es que los lugares vibrantemente capitalistas atraen la apropiación capitalista.


Cuando los artistas se mueven a un barrio marginal y se crean energías en consecuencia, ese barrio, de repente, es más atractivo para los inversores: aquí vivieron artistas (“artists used to live here”). Una política radical del lugar debería evitar estas trampas, pero ¿cómo lo hace?

La pregunta siempre es cómo apropiarnos del lugar para promover justicia social, pero ¿cómo hacerlo sin caer en estas cuatro trampas?

Una estrategia sería ser dialéctico, consciente de la tensión de la que hablaba antes: arma o trampa, que determina el lugar.


Expandir nuestra imaginación espacial, intentar construir una imaginación radical más allá del lugar. Las fuerzas que trabajan en el mundo son a escala grande y pequeña, y siempre coexisten. No debemos quedarnos atrapados en la escala pequeña, sino intentar ir más allá.


Primer panel: “Creando un lugar”.
16:50 [10:50am] Sección 1: MAKING A PLACE. Debate moderado por Gregory Sholette.
Jenenne Whitfield. Detroit´s Heidelberg Project.
John Fetterman. Alcalde de Braddock, Pennsylvania.
Anne Gadwa Nicodemus. Placemaking.
Lize Mogel. El impacto de las ferias mundiales y los Juegos Olímpicos.
Roberto Bedoya. Planeamiento en Arizona.

En 2009 hubo un evento en Baltimore [una conferencia, “The City from Below”]. Quiero leer un par de líneas de su manifiesto.

La burbuja inmobiliaria que ha destruido bancos es un síntoma de la crisis de una economía de desposesión que es no democrática en su núcleo y coloca los beneficios por encima de las personas.

Jenenne Whitfield. Detroit´s Heidelberg Project.

Detroit está vivo y se está reorganizando: será un ejemplo para el resto del mundo de las cosas que se están creando allí.

“Nunca dudes que un grupo pequeño podrá cambiar el mundo”: esa es la única manera en la que el mundo ha cambiado.

En 1986 Tyree Guyton cambió la manera de ver su ciudad. En nuestro barrio tenemos un 75% de paro, 90% por debajo del nivel de pobreza y un 55% de mortalidad afroamericana.

El barrio se destruyó en 1967 tras una ola de protestas en Detroit, y nunca se hizo nada a partir de entonces para recuperarlo.

Este es el barrio en el que trabajo y la relación con Tyree empezó cuando me fui del oeste al este de Detroit. Como organización somos como cualquier otra: tenemos una misión, unas perspectivas… Nos comprometemos con las escuelas, con la gente de la calle… Pero no es eso en lo que radica nuestro trabajo: nuestro trabajo va sobre el placemaking.
Hacemos Heidelbergology: estudio de materiales artísticos y objetos que aparecen en el paisaje urbano de la zona y afectan esa comunidad urbana.

El trabajo de los últimos años nos enseña una cosa llamada “consejo abstracto”: si introduces nueva información en un lugar, cambias la actitud en ese momento, pero cambias la cultura a larga escala.

Justin, un niño que creció sin padres en un barrio deprimido, ahora, con 20 años, estudia bioquímica en Central Michigan University.

Hemos aprendido también que el arte puede ser una medicina. El concepto es que al principio es una píldora difícil de digerir, pero una vez se consigue, tiene un enorme potencial de cambio en la comunidad.

A través del arte como medicina, integramos hispanos, anglosajones, afroamericanos, etc., que trabajan juntos en proyectos de reestructuración del barrio y se dan cuenta de que el barrio es de todos. Nuestro proyecto ha tenido un impacto económico: no sólo creamos lugares de trabajo sino que también el impacto total económico es de 3.4 millones de dólares al año.



John Fetterman. Alcalde de Braddock, Pennsylvania.

Braddock tuvo la primera planta de acero de los EE.UU. Era la casa de Andrew Carnegie. En 1955 vivía en mi pueblo. Había 14 joyerías, 5 bancos, 25 tiendas diferentes… en 2005, el 90% de las personas que lo habitaban se habían ido. Está totalmente destruido.

Cuando el 90% de la gente se va, esto es lo que queda. No tenemos ni una joyería, ni un banco, ni un concesionario de coches… Tenemos un barbero. No tenemos periódicos, inmobiliarias ni restaurantes. Somos la comunidad más pobre en nuestro condado.

En 2005 la violencia estaba todos los días en los periódicos: asesinatos, homicidios, secuestros, violaciones… En 2006, cuando llegué a alcalde, me pregunté qué podíamos hacer para recuperar nuestra comunidad habiendo perdido el 90% de habitantes… Lo hicimos con un proyecto de juventud.

Con los jóvenes del lugar nos pusimos a trabajar arreglando y construyendo casas.

Comenzamos a abrir parques, que también los niños y jóvenes ayudaban a construir. Teníamos edificios vacíos y casi en ruinas, y los convertimos en granjas urbanas. Son asimismo mercados a los que los granjeros de los pueblos vecinos acuden a vender sus productos.

Cuando llegué a la alcaldía, en el letrero que da la bienvenida a Braddock ponía “muertos”.

Hemos abierto, entre otras cosas, un café para la comunidad. ¡Incluso vino Obama!

En 2005 gané por un solo voto. En 2009 gané 66 a 33, en 2012 he ganado con el 75% de los votos. El crimen ha bajado un 46% en Braddock. En julio y agosto de 2013, nadie ha llamado para denunciar un tiroteo: es la primera vez en 30 años que eso sucede. Y en julio y agosto nadie murió tiroteado, algo que hacía cinco años que no sucedía. Incluso he conseguido que Hollywood haya venido a rodar una película: “Out of the Furnace”, que se va a estrenar próximamente y tiene lugar en Braddock y ha sido rodada aquí. Aunque no habla directamente de cómo ha cambiado el pueblo, sí se ve reflejado en la película.



Anne Gadwa Nicodemus. Placemaking.

Se han invertido más de 61 millones de dólares en placemaking.

Varios medios han vinculado la financiación artística con el éxito económico.

¿Qué significa placemaking creativo? He escrito un libro llamado “Creative Place Making”, donde hemos intentado definir este concepto.

Creative Place Making es un proceso en el cual se estudian las aproximaciones de los sectores públicos, privados, sin ánimo de lucro y organizaciones a este concepto.

Es una triangulación entre colaboradores de varios sectores: arte y la ocupación del lugar.

Existen varias definiciones de lo que es, pero la pregunta es ¿por qué el placemaking atrae a tanta gente: activistas, políticos, curadores…? Se presta a su uso por parte de todos estos agentes, y eso hace que coexistan personas muy distintas e incluso rivales en su visión de la ciudad.

Se ha criticado placemaking por ser una noción muy vaga. Es una manera de preguntar aspectos, por ejemplo, alrededor de la gentrificación.

Nuestra definición se fija en las consecuencias: anima al espacio público-privado, rejuvenece infraestructuras, mejora la seguridad pública, hace que diversas gentes se unan para celebrar, inspirar y ser inspirados… e incluso mejora la economía del lugar.

Lize Mogel, sobre el impacto de las ferias mundiales y los Juegos Olímpicos.

Las ciudades compiten para tener estos lugares para grandes eventos (copas de fútbol, Juegos Olímpicos…), y eso es casi un placemaking creativo pero a lo salvaje y desde arriba.

Se crean trabajos temporales, estructuras temporales… se trabaja durante años en unos Juegos Olímpicos, pero luego duran dos semanas. La ciudad necesita espacio para acomodar a los millones de personas que acuden, así que se genera la creación de nuevos estadios e infraestructuras, de modo que ¿quién quiere esto?

Los megaeventos están promovidos por líderes de los negocios, y a la gente como nosotros nunca se nos pregunta si queremos esta clase de eventos. Grandes empresas, políticos, banqueros, utilizan el lenguaje diciendo que hacen placemaking para mejorar la ciudad, pero ¿cómo?, y ¿para quién?

La realidad de la transformación puede ser dura para aquellos que no gozan de poder político. Pero la gente resiste y se organiza: os mostraré un par de ejemplos.

Una de las maneras de crear espacio es demoler todas las casas y negocios, como sucedió por ejemplo en Pekín durante la transformación de la ciudad para la celebración de los Juegos Olímpicos. Hubo un edificio que se negó a la demolición en esa calle y mostró una resistencia activa. En Pekín 1.5 millones de personas fueron desplazadas para poder llevar a cabo los Juegos Olímpicos.

En Brasil, por ejemplo, ha habido muchísimas protestas contra la Copa del Mundo que se va a disputar en 2014. Hubo mucho discurso en torno a eso, pero sin embargo el transporte público, educación, etc., estaban siendo ignorados.

Es una paradoja, puesto que por un lado se percibe contento general por la celebración de la Copa, pero también hay una conciencia sobre cómo se ignoran otras cuestiones importantes en el debate público.

¿Cómo hacemos que un megaevento cambie su forma de operar?

Os daré una idea: ¡hagámoslo siempre en el mismo sitio! Para no atraer identidades nacionales, hagámoslo siempre en un sitio que a todos nos guste, como por ejemplo la Antártida… Los juegos de invierno allí serían fantásticos.

Roberto Bedoya: Planeamiento en Arizona.

40% de la población en el condado de Pima, Arizona, es latina (mayoritariamente chicanos/as).

Creative Placemaking, el sentimiento de pertenencia y su relación con ese concepto. Antes de tener lugares a los que tú crees pertenecer debes crear el sentimiento que te permite pertenecer o necesitar pertenecer a un lugar.

Hay que entender las dinámicas sociales. Lo que está sucediendo en Arizona con la nueva ley, según la cual se puede hacer detener a cualquier persona y pedirle documentación (único estado de los EEUU donde es posible), actúa contra el sentido de pertenencia que los habitantes de Arizona puedan desarrollar: los hispanos, los latinos, nos sentimos siempre como extranjeros.

Yo he creado, junto con otros compañeros, PLACE, que significa “People, Land, Art, Culture, Engagement”. Hemos hecho obras de teatro, denuncias contra la creación de perfiles raciales peyorativos (“racial profiling”), hemos creado un proyecto de juventud, la organización que intenta luchar contra la contaminación del agua…

También hemos desarrollado un proyecto para que se facilite la discusión sobre el uso de transportes alternativos.

Para mí, “soberanía del contexto” es la palabra clave para todos los proyectos que ponemos en marcha. Estos proyectos se enfrentan y negocian todo el tiempo con el poder. No es un proyecto de caritas felices, sino que se enfrenta a cuestiones muchas veces difíciles con organismos reguladores, la policía… Pero mediante estos proyectos estamos creando un sentimiento de pertenencia, creando un lugar donde la gente puede sentirse parte de Tucson, Arizona.

(Una palabra inventada, un neologismo; suena como "mesquatche"): esta palabra remite a cómo los chicanos pueden hacer muchas cosas con prácticamente nada. Lo que experimentamos es una “rasquatcheificación”.

Es decir, básicamente construir, en la iglesia de Tucson, un altar con basura, con elementos encontrados entre los detritos de la calle, por poner un ejemplo.

Turno de preguntas

Gregory Sholette: ¿Qué consejo le darías a un joven artista preocupado por las cuestiones de las que estamos hablando?

Jenenne Whitfield: Que sepa lo que quiere. ¡Estamos cambiando el mundo!

Pensar en la gente no como objetos sino gente que puede hacer cosas.

John Fetterman: El problema es el abandono. La gente, a veces, está confundida creyendo que en Braddock intentamos traer a la gente “correcta”, pero realmente no: el 90% de esta comunidad está en un vertedero. Estaba en la escuela y no quería ir a los lugares donde ya estaba todo el mundo haciendo cosas y adaptándose y encajando en lugares. Yo quería ir a los otros lugares, a los abandonados, y crear algo a partir de ahí. Y precisamente eso era lo que sucedía en mi pueblo.

Anne Gadwa Nicodemus: La gentrificación admite tres conceptos: cambio rápido y dramático, y se percibe la realidad de la dislocación para los residentes que están allí, así como para los pequeños negocios. Debemos ser conscientes de que las comunidades son muy distintas, no hay una definición perfecta de esto. Pero Detroit no es Nueva York, y tenemos que saber que cada lugar tiene sus características y especificidades. ¿Cuáles son las macrofuerzas, los actores, que sí son comunes, en Detroit, Nueva York y otras ciudades? Deberíamos profundizar en esos factores.

Como consejo a los estudiantes de arte les diría que fuesen transdisciplinarios. Necesitamos gente que sea fluida, que se encuentre bien hablando con gente muy distinta, y que sea capaz de traducir experiencias entre clases sociales, razas y lenguas.

Lize Mogel: ¿Gentrificación? Yo vivo en Brooklyn, que está siendo gentrificado a una enorme velocidad ante mis ojos, ni siquiera puedo creerlo. No es sólo que allí vivan artistas, empiece a acudir gente a la que le interesa la cultura y el barrio comience a cambiar; lo que yo veo es que hay un sistema detrás de la gentrificación que es muy potente, muy grande, y del que debemos ser conscientes. Por ejemplo, en mi barrio, muchas empresas y compañías compraron propiedades a comunidades negras al mismo tiempo que les vendían viviendas en otros barrios, de modo que presentaban como algo beneficioso a las personas a las que estaban desplazando.

Roberto Bedoya: Mi consejo para las personas es que aprendan a escuchar. Y, por favor, no seáis estudiantes graduados de la escuela de Nueva York que quieren venir al desierto de Arizona a los pobres del lugar; no: aprended a escuchar, si es que venís. Por ejemplo, en el desierto hay una tensión enorme entre la cultura de la especulación y la cultura del placemaking. La cultura de la especulación en Arizona es horrible: “tú no perteneces aquí porque eres marroncito, te vamos a llevar al otro lado…”

Si un artista es capaz de interferir en lugares que promueven que los barrios se comuniquen y convivan, eso es lo que hace falta en Arizona.

Se habla de la falta de la financiación: ¿cómo hacer las cosas sin financiación?

J.W.: En Heidelberg probamos varias cosas hasta encajar en un molde en el que podíamos funcionar y ser autosostenibles.

R.B.: Necesitamos entender la complejidad de la raza.

DESCANSO Holiday Palace

18:05 [12:05 pm] IN CONVERSATION. Rick Lowe y Nato Thompson.

Quiero hablar de raza, dijiste en el backstage.

Rick Lowe: Estoy preocupado por varios niveles del tema de la raza. El país ha estado también ocupado por la raza. Para mí fue un momento clave cuando un miembro del jurado dijo que el asesinato de Trevor Martin no había tenido nada que ver con la raza, pero es que todos los miembros del jurado eran blancos a excepción de uno.

Vengo de una comunidad artística desde la cual he intentado moverme hacia las prácticas sociales. Me pregunto ¿está la práctica social gentrificando el mundo del arte? Es una pregunta para mi generación: la mayoría de la gente de mi generación estamos viviendo esto. Muchos artistas de mi generación lo que quieren es ayudar a que las cosas cambien, ayudar a los activistas, etc., aun sin dejar de ser artistas.

Hay un montón de agentes y prácticas sociales con credenciales, no anónimos. Pero lo que me interesa son aquellos que están trabajando en sus comunidades y nadie habla de ellos precisamente porque no tienen credenciales, se les pasa por alto.

Nato Thompson: La gentrificación es una cuestión de recursos. ¿Hay tensiones en las ciudades, tú lo ves, cuando la gentrificación tiene lugar?

R.L.: Creo que la gente que vive en la comunidad no es consciente de lo que sucede, es cuando vienen agentes de las prácticas sociales que informan sobre lo que pasa, pero no hay tanta comunicación como a mí me gustaría entre los miembros de una comunidad y aquellos que intentan transformarla.

N.T.: Quizás, cuando hablas de raza, tienes que ser estúpido y naif. ¿Qué herramientas tenemos para ir más allá de eso?

R.L.: Cada vez más, la gente quiere involucrarse en proyectos de prácticas sociales. Nos preguntamos ¿tienes las herramientas para hacer lo que quieres hacer o necesitas dar el poder a otras personas para que suceda lo que quieres?

Si yo empezase un proyecto ahora no querría demasiado control sobre lo que hago. Hace años, cuando empezaba un proyecto, quería control porque quería que todo fuese rápido. Ahora lo veo de otra manera, el proceso mismo es lo que constituye un servicio social: no requiero tanto control como antes sobre las acciones que mi organización pone en marcha.

Ya que somos una asociación con recursos, a nuestro alrededor hay asociaciones que empiezan y básicamente les damos nuestros recursos.

N.T.: En la manera de relacionarse en las artes y en las prácticas sociales hay muchas diferencias, pero hay un deseo de compartir y trabajar juntos. Sin embargo, a veces no predomina el compartir tanto sino la ocultación sobre lo que está haciendo en ese momento.

El arte y los espacios de justicia social se han situado históricamente en relación a la raza, con intenciones igualitarias, pero no dejo de notar, a pesar de los años que han pasado, hay un espacio, un agujero entre la gente que acude a los eventos a favor de la justicia social y la gente de la que se habla en estos eventos sobre justicia social.

R.L.: Lo que hacéis aquí es a través de la lente del arte, el cruce entre arte y justicia social.
Una compañera ha organizado un proyecto multirracial. Lo que nos enseñó fue que no empezásemos a trabajar con una idea, sino con las herramientas que teníamos a mano. En última instancia, tenemos que saber qué hacer para no dar la impresión que esto consiste en: vete a una escuela de arte, y cuando salgas vete a ayudar a los pobres. Porque si este trabajo consiste en algo para mí, es el empoderamiento: empoderar la raza humana y la gente, para que puedan dar forma a los lugares donde quieren vivir y ser. Eso no lo haces creando espacios para esa gente. No es una cuestión de lo que tú haces por otros, sino de lo que permites que a través de ti los otros hagan para sí mismos.

N.T.: ¿Cuál es tu visión sobre el placemaking en relación al arte?

R.L.: Para mí es difícil hablar de placemaking. Creo que la gente hace el lugar, empiezas con la gente. La conversación en torno al placemaking es en realidad sobre un espacio físico. Un artista joven dijo que era más fácil ir al lugar que llegar a la gente. El placemaking oculta esa división entre llegar a un lugar y llegar a la gente.

N.T.: ¡Es mucho más fácil llegar al lugar que a la gente!

R.L.: Tú puedes ir a donde quieras, ocupar una casa… Tenemos un montón de casas vacías que podemos ocupar. El problema es darle el poder a la gente no sólo que vive en esa casa sino la gente que está alrededor, ¿cómo los empoderas?

Con la cantidad de cosas que se han hecho, la pregunta es cómo maximizar eso. Tenemos espacio, podemos ocuparlo, sabemos cómo hacerlo, pero ¿cómo podemos hacer que las personas que están allí se empoderen?

R.L.: En mi círculo, la gente piensa sobre la raza todos los días. Comprometerse en el placemaking en una comunidad con afroamericanos implica ser consciente de que todos los días vas a hablar de raza.

R.L.: ¿Cuál es tu momento de raza?

N.T.: Yo hacía breakdance en el instituto. Cuando me fui a los suburbios, los que hacían breakdance eran mejicanos. Y se reían de mí en español, y mis amigos anglos se reían de mí porque estaba siempre rodeado de “chicanos”. Pero para mí, ahora que ya tengo una edad, ver dónde están mis amigos mejicanos del breakdance y mis amigos anglos, con los que estudiaba, realmente habla mucho de cuánto determina la raza en las posibilidades que tienes en este país.

N.T.: Un amigo dice “yo quiero ser racista”.

R.L.: Eso es muy interesante. La estética puede ser la cosa dentro de la cosa.

En un cierto punto, la cosa dentro de la cosa se puede separar. Por ejemplo: un proyecto en el que quería hacer casas de manera estética, es decir, no sólo alejar sino que fuesen lugares bonitos. Estábamos trabajando en eso, y eso era “la cosa”. Pero nos dimos cuenta que hacer casas para la gente es una cosa en sí misma. Entonces, si nosotros quitábamos el componente estético a la construcción de casas no pasaba nada, las casas se seguían construyendo, y se podían seguir construyendo para siempre.

N.T.: Muchos de estos gestos artísticos no son la solución definitiva, son precisamente gestos. No trabajamos desde el gobierno con planes nacionales de viviendas de protección oficial: trabajamos desde abajo. Pero se quedan en gestos.

Ese gesto connota, sin embargo, el mundo posible, para que la gente vea que es posible, así pues: si es posible, ¿por qué no se está haciendo?

R.L.: Yo veo una fuerte necesidad de los artistas por diseñar cosas que al final les dan dinero. Consiguen hacerse ricos a través de esas cosas.

Pero entonces está el otro tipo de artista: el que no crea cosas, sino que apunta hacia ciertas cosas, que hace ver lo que pasa o lo que podría pasar.

Y se te critica, porque quizás hayas construido ochenta casas y haya muchas más personas que necesiten casa, se te critica por naif.

N.T.: Lo que me gusta de la palabra “gentrificación” es que es aburrida, y también enfada, es decir, unos a otros podemos acusarnos de ser los gentrificadores.

R.L.: John Fetterman dijo que la raza no era la cuestión, sino que se trataba de “clase”. Y estoy de acuerdo.

Sobre las relaciones de raza y clase. Cita de Lyndon Johnson: “Si puedes convencer al blanco más pobre de que es mejor que el negro más rico, no se va a dar cuenta de que le estás robando. Diablos, dale alguien a quien despreciar, y seguro que incluso se vacía los bolsillos para ti”.

R.L.: El siglo XXI va a darle la vuelta a la pregunta. Partiendo de esta frase de Lyndon Johnson, la cuestión de raza no es una cuestión para negros, sino para blancos.

18:30 [12:30 pm] CORTOMETRAJE: Occupy Gezi News “The First Week of Gezi Resistance in Istanbul”.
http://www.youtube.com/watch?v=z7KjWvbsxjE

18:35 [12:35 pm] REGIONAL REPORT: TURQUIA. Fulya Erdemci.

Quiero hablar sobre la Bienal de Estambul, cuyo título es “Mamá, soy un bárbaro”. Ha sido concebida y escrita en julio del año pasado, pero aborda cuestiones de la resistencia de Gezi.

Nos planteamos la cuestión de si públicos múltiples pueden actuar colectivamente y vivir juntos. En esta muestra, en esa plaza, se vio que sí es posible.

Contemplamos nociones de libertad y espacio en la práctica de la transformación urbana. A través de un poeta turco planteamos la cuestión de “Mamá, soy un bárbaro”. Si vamos al origen de lo bárbaro, que viene de la Grecia antigua, en referencia a la gente que no podía hablar el griego y por ende no era considerada ciudadana. Lo bárbaro es importante porque implica cuestiones de lengua y de ciudadanía.

Eso se veía en la ocupación de Gezi, en la primavera árabe, en Grecia, en España o en otros lugares. El arte demandaba un nuevo mundo, entonces tomé la cuestión del lenguaje como algo que necesitamos aprender para entender a los más reprimidos, a los más excluidos, y preguntarnos, en términos de la ciudad, ¿quién es el más excluido?, ¿quién es el más reprimido?

Pero aparte de eso, el arte nos hace ver que algo aparece nuevo en el horizonte, que no podemos ver en qué sistema se está inscribiendo, pero sí necesitamos un nuevo lenguaje para ser capaces de concebir el mundo que viene. En esta exposición intenté juntar distintas respuestas, reacciones y visiones a esta llamada, y por eso quiero daros un pequeño tour de la muestra, concentrado mayoritariamente en trabajos que nos muestran proyectos, posiciones y reacciones de activistas retirados en el campo, en lugares abandonados, poco visibles, y activistas en lugares muy céntricos.

El edificio es el tradicional de la Bienal de Estambul durante los últimos 15 años. A la entrada había una escultura, un gran cráneo que golpeaba el muro del edificio y colgado de una grúa. La exposición se concibió para abrir debate público. Queríamos usar las áreas que más conflictivas y revolucionarias nos parecían en la ciudad, pero después de la ocupación de Gezi, y de que la gente que quería expresar sus ideas fuese encarcelada o incluso asesinada, pensé en ese momento que el arte en el dominio público debía abrirse al conflicto.

El conflicto dio a las autoridades turcas la oportunidad de lavar su cara. Una de las cosas que hicimos fue no colaborar con las autoridades para no reforzar el prestigio que habían adquirido tras la represión de las protestas.

Intenté seleccionar voces conocidas pero también otras muy sutiles. Procuré, en la selección de artistas, hacer dos cosas: desequilibrar el equilibrio en términos de arte y dominio público. Cuando hablas de arte público, hay mucha financiación del gobierno y muchos de los artistas vienen del norte, de la parte norte del mundo. Si ves lo que pasa y es problemático en las ciudades, sin embargo, los agentes de esos problemas, quienes los crean, vienen de la parte este o sur del mundo. Intenté, entonces, tomar artistas del sur: México, Brasil, Argentina… pero también del Oriente Medio, de África y de Turquía. Subí la nómina de artistas que procedían del sur global y reduje la de los artistas procedentes del norte.

En segundo lugar intenté abrir una perspectiva histórica entre hoy y los 60-70. La cuestión del “otro mundo” no era válida sólo entonces. Los 70 fueron muy importantes en lo que respecta a la transformación urbana (Ámsterdam, París…).

Intenté establecer un puente entre generaciones: activistas, artistas jóvenes en los 70, y artistas y activistas jóvenes ahora. El trabajo de Fernando Gómez, por ejemplo, lo coloqué en el centro de la exhibición, porque aporta una visión muy personal en la cuestión del espacio. Otro de los trabajos hablaba sobre la captación del dinero del gobierno en el trabajo de los artistas.

Este es un proyecto postpanorama directamente relacionado con la ocupación de Gezi. Es un proyecto todavía en proceso y es temprano para saber en qué consiste o cómo terminará.

Christoph Schäfer ha pasado tiempo en comunidades de placemaking. Cuando el 16 de junio la policía desalojó el parque de Gezi, cambiaron el nombre de Park Fiction y llamarlo Gezi Park Fiction.

Una de las propuestas fuertes de la exposición fue la obra “Wonderland”, de un artista de Georgia. Es una película sobre jóvenes hip-hoperos que crecieron en un barrio de gitanos. En ese barrio hace 600 años que viven los gitanos. En este barrio empezó una así llamada “regeneración” en 2006, y muchas de las personas que viven allí iniciaron un proceso judicial, porque es una zona antigua con una vida muy especial. Desde el inicio de esa regeneración todo eso está cambiando. El año pasado se decidió en los tribunales que no se podía demoler ningún edificio de esa zona, porque desde hace siglos se ha generado allí una cultura muy importante. A pesar de esa sentencia, el proyecto sigue. Se establecieron medidas de transporte para trasladar a los gitanos fuera de la ciudad. Las empresas usan el aura del barrio y la cultura rica que existía, para aumentar el precio de las casas.

DESCANSO



20:30 [2:30pm] WHAT’S NEW AT THE SUMMIT. Laura Raicovich.

Soy la directora de iniciativas globales en Creative Time. Desde el principio el intercambio y la participación han estado en el corazón de nuestro pensamiento: pensar y entrecruzar las ideas en lugar de simplemente presentarlas.

Quiero hacer un experimento que incluye a todos los presentes y a los que nos están viendo por streaming. Hemos escuchado vuestras contribuciones y hemos dado al Summit un precio más flexible que el pasado año. Comentasteis que os gustaría que hubiese más variedad de formatos y aquí lo tenéis. Hablasteis para que hubiera más espacio social y construimos un parque.

Nos hemos unido a la mafia de camellos de Lego. Ahora poseemos 20.000 legos que planeamos vender a Nueva Jersey. Hicimos llegar un tren lleno de artistas desde el Midwest hasta Nueva York. Tenemos por primera vez una lista de reproducción, que podéis descargar desde la página web.

Hemos organizado, junto con amigos y colaboradores, una serie de tours por la ciudad, así como talleres. La idea de estos talleres y los eventos relacionados es hacer una visita alrededor de lo que se está planteando aquí. Hemos publicado el Summit Reader, un libro sobre las conferencias que se han dado.

Este año también hemos empezado discusiones que serán continuadas en el Facing Race Conference (Conferencia para Afrontar la Raza), con espíritu de continuidad. Hay más de 70 lugares que están siguiendo el evento por streaming en Estados Unidos.

Queremos manifestar nuestro énfasis en la participación y el intercambio.

El año pasado hubo un problema con la financiación de un grupo contra el boicot a los productos israelíes. A partir de ese debate hemos creado una declaración que podéis encontrar también en la web y que está relacionada con los derechos internacionales y la libertad de expresión.

En el 2014 el Creative Time Summit será en Estocolmo.

Creative Time es una organización llevada por artistas. Muchas organizaciones lo dicen, pero es verdad, y queremos escucharos. Así que cuando recibáis un correo pidiendo ideas, preguntando cómo ha sido, por favor, responded, decidnos ideas que tengáis, gente que conozcáis, qué queréis… Es la única manera que tenemos de estar en contacto con lo que pasa, no sólo con la gente que conocemos sino en un mundo en red.

20:40 [2:40 pm] Sección 2: MY BROOKLYN. Debate moderado por Rise Wilson.
Kelly Anderson. Gentrification en Brooklyn.
Michael Premo. Activismo y arte.
Steve Powers. Extensión de proyectos públicos.
Rylee Eterginoso & Elissa Blount-Moorhead. Weeksville Heritage Center.

Rise Wilson: Empezaré con una conversación sobre raza. Me gustaría remarcar ese lenguaje. Parte del desafío sobre gentrificación o desplazamiento es que no sacamos el lenguaje del paquete: cuando alguien dice que “Occupy” fue un movimiento blanco lo que se dice es que fue un movimiento para privilegiados. No debemos pensar que esta discusión tome un tono de raza sino quién tiene acceso y quién no, y pensar a quién se le está quitando la agencia, las habilidades, de entrar en esa conversación. Eso es lo que está en juego: quién entra y quién no en la conversación.

Tenemos la oportunidad de construir un movimiento, entender que el cambio viene del cambio cultural y la gente de esta sala defiende ambos. La única manera de conseguirlo es fiarnos de los otros, y para ello debemos decir la verdad. Y para decir la verdad debemos afrontar cuestiones de privilegio y cómo nos beneficiamos del sistema de esta manera: está el sistema designado para apoyar la supremacía blanca…

Estas conversaciones son realmente honestas? No querría que fuese una conversación intelectual sobre las dinámicas de la raza blanca, etc., sino que querría que la gente que nos está viendo pusiese los pies en el suelo, tener los corazones abiertos y con una mano en la barriga y una en el corazón, cerremos los ojos y respiremos profundamente.

Quiero que estéis en vuestros cuerpos mientras escucháis mi voz, quiero que hagáis el juramento de que vais a ser honestos, que os preguntéis “cuánto estoy dispuesto a dar en término de mi propio acceso al privilegio”, “cuánto estoy dispuesto a dar en el nombre de la justicia y de la igualdad”.

Si podéis pensar en eso por el resto del fin de semana, creo que tenemos una oportunidad para construir un movimiento real por el cambio.

Kelly Anderson. Gentrification en Brooklyn.

Imágenes de 2004 de Fulton Mall en Fulton St., Brooklyn, 3ª calle generadora de riqueza (las dos primeras son la 5ª y 6ª avenidas).

He trabajado seis años en la película “My Brooklyn”. Lo que sucedía en Fulton Mall estaba justo detrás de mi casa. [Trailer a: http://vimeo.com/46006398 ]

La diversidad racial y económica estaba desapareciendo. Yo sabía que muchos amigos estaban participando en esa desaparición y haciéndola posible. Una de las cosas que vimos es que a la gente le encanta hablar de la gentrificación. Por un lado está la gente que dice “Brooklyn está muerto, los yuppies lo han matado”, los de “Tu barrio era una mierda antes de que yo viviese aquí”, o “Es un país libre y puedo hacer lo que quiera”.

La idea también es que mucha gente dice que la ciudad siempre va a cambiar y los que están en contra son nostálgicos. Intentan presentarlo como algo natural e inevitable. Pero ese cambio no fue para nada inevitable ni natural, y os lo quiero mostrar.

Hubo colaboraciones entre las corporaciones y el gobierno para redesarrollar el área de Brooklyn. Quiero mostraros las conexiones que existen entre el alcalde Bloomberg y los agentes que pretenden gentrificar el barrio.

Una de las herramientas fue, en lugar de construir edificios de seis pisos, construir edificios de cuarenta. De esa manera, los alquileres de casas pequeñas se triplican y quienes viven ahí deben mudarse.

Una vez se terminaron de construir los grandes edificios, aquellos que no querían abandonar su casa ni pagar la nueva renta, empezaron a recibir cartas de desalojo. “Si no nos vamos, nos amenazan con poder una cadena en la puerta y no podamos abrir nuestra barbería”.

“Alguien ha pagado este edificio con mucho dinero y ahora quiere que nos vayamos de aquí”.

“Tengo hijos en la universidad. He pasado 20 años construyendo mi negocio aquí y ahora no voy a poder pagar la educación de mis hijos.”

Quiero irme con buenas noticias, sin embargo: la campaña “Our City” (Nuestra Ciudad). La gente, después de ver la película, me pregunta qué puede hacer. Desde este programa investigamos los lugares donde desde arriba se han regulado planes urbanos, teniendo en cuenta la igualdad, hemos creado un documental con todos estos sitios, y estamos intentando reproducirlo en la mayor cantidad de lugares posibles.

Michael Premo. Activismo y arte.

Estoy aquí porque tengo gente perdida por el cambio. En la puerta de al lado, una mujer llega a casa y me dice “cuídame”. No podía pagar el alquiler de su casa. Esta mujer era una veterana de guerra. Estoy contento con que el barrio sea más verde y se respire mejor. Pero lo que no quiero es que sea más verde y la gente tenga que irse.

Pasamos por encima de algo que es simple: la idea de que la gente quiere tener una casa mejor, una vida mejor, pero no tiene el poder o privilegio de participar activamente en la discusión que afecta la forma de vivir de nuestras comunidades, o la discusión de si nos quedamos o no en un barrio en particular.

He empezado la conferencia con un fragmento de un documental sobre vivienda.

Después del huracán Sandy, empezamos un proyecto que se llamada “Occupy Sandy”. La idea era reconstruir lugares para que quienes habían perdido su hogar pudieran vivir allí inmediatamente. La misma semana empezamos “Sandy Storyline”, un documental sobre el impacto del huracán en la vida de las personas de la comunidad.

Las historias llegaban en forma de vídeo, fotografía, audio… Quiero compartir con vosotros una historia. Es Anthony, no quiere que se sepa su apellido.

Alguna gente aquí necesitaría ayuda todos los días. Hay gente que come diferente del resto.

“Nunca he visto nadie a quien importáramos antes del huracán.”

“Había un community center, nuestro recurso, pero desapareció”.

“Si hubiera recursos para ayudar, la gente ayudaría más”.

“El centro comunitario cerró de nuevo en cuanto volvió la electricidad”

La gente volvió a sus casas en condiciones mucho peores a las previas al huracán.

Para el documental creamos un número de teléfono y nos pusimos en contacto con la AMT (Autoridad de Transportes).

Mucha atención que el gobierno dedica a reconstruir ciudades tiene que ver con las infraestructuras, olvidando que en ellas vive gente, y que sin esa gente no tendrían sentido.

En este documental nos hemos dado cuenta de que había historias muy similares que conectaban diferentes razas, lugares, comunidades…

Si queréis contribuir con este documental, por favor entrad en la web y compartid vuestra historia.

Steve Powers. Extensión de proyectos públicos.

Presentaré algo más egoísta que los que han hablado hasta ahora.

Hace años me encontré en una posición divertida: solía ser grafitero y cuando veías mi trabajo se decía que era un barrio en declive. Ahora me llaman a barrios que están gentrificándose. Soy una especie de síntoma de que las cosas van bien: si hay un grafiti mío en ese barrio es que las cosas van bien.

Escribí en un edificio de Brooklyn mi carta de amor al barrio. Me dieron la oportunidad de crear este proyecto.

Nací en Filadelfia y solía viajar a Brooklyn porque en el Fulton Mall se encontraba la mayor tienda de recursos para grafiteros. No estaba pensada para tal, pero toda la comunidad grafitera iba allí a abastecerse.

Cuando hicimos un proyecto similar al de Brooklyn en Filadelfia, un grafiti de estas dimensiones, hablamos con unas 5000 personas para conseguir aprobación. En Brooklyn hablé con una sola persona.

Cualquier tren llevaba al centro y cualquier calle llevaba a casa, es decir, Brooklyn.

(“Take any train, meet me downtown, and every street would lead us home”, dice el enorme graffiti.)

La obra se llama “Una carta de amor para Brooklyn”.

Estoy muy contento de que a mucha gente en Brooklyn le ha gustado el grafiti, y lo tienen como un signo de pertenencia en Brooklyn.

Tomé un grupo de chavales hacia Jersey City y preguntamos a la gente qué les gustaría ver allí. Allí creé un grafiti que decía “cerca de ti con dos porciones de pizza”. En Jersey City siempre están con la dialéctica de estar cerca pero al mismo tiempo muy lejos de Nueva York.

Rylee Eterginoso & Elissa Blount-Moorhead. Weeksville Heritage Center.

Venimos de una comunidad negra en Brooklyn. Poco después de que se aboliese la esclavitud, un grupo de afroamericanos intentó conseguir que los propietarios de casas afroamericanos pudieran votar.

Organizamos la fiesta del jardín (garden party) con los veranos de 2007 a 2013.

Este festival fue la primera conversación no verbal con nuestra comunidad. El formato lo tomamos del Día de la Emancipación en 1897.

No pretendimos que fuese una reunión de expertos y la audiencia nos escuchara. Fue al contrario: quisimos crear un sentimiento de intimidad con la audiencia.

Pero ¿qué pasa cuando ya no son diez, veinte o treinta, sino que son miles? ¿Cómo mantienes esa sensación de intimidad? Para nosotros fue un desafío. Fuimos puerta a puerta. Es un barrio en el que se puede caminar, no necesitas coche, y fuimos invitando a la gente. Hicimos lo que llamamos sesiones de escucha; no sólo para que nos conocieran, sino también para despertar el interés en ellos, que supieran quiénes formaban la comunidad de la que hablábamos. También queríamos descubrir qué significa la intimidad en un sentido más profundo. Queremos asumir que la gente tiene valor, que no sabemos nada, y disfrutar de la vida.

En las imágenes podéis ver un ejemplo de nuestro programa para niños.

La garden party también fue un lugar para el arte contemporáneo. Llegaron artistas, se trataron nuevas maneras de explorar el arte, e intentamos darles todo lo que necesitaban: herramientas, materiales… Estamos un poco hartas de que se asuma que el artista, para ser considerado así, tiene que ser un artista hambriento.

Hubo artistas reconocidos y creadores independientes menos conocidos.

DEBATE

Rise Wilson: Creo que el hilo de vuestros proyectos surge de la idea de crear narrativas de primera persona.

Creo que esa es la tensión en la que estamos estos días: prácticas artísticas y prácticas en la comunidad a través de una narrativa de primera persona.

Me gustaría hablar del segundo aspecto: construir comunidad. ¿Qué podríamos hacer para activar la conversación que estamos teniendo al nivel de activismo de base, de la gente que vive allí?

Michael Premo: Eso ya ha pasado. Yo en el barrio noto una sed de compromiso, pero el problema de ese compromiso es que normalmente no es un compromiso que dure mucho tiempo. Hay mucho entusiasmo, pero dura poco y la gente va y viene.

Rylee Eterginoso: Hay alcaldes, expertos, etcétera, que están hablando con esta terminología y puedes colaborar con ellos o puedes empoderar a la gente que vive en el barrio.

Kelly Anderson: Para mí la cuestión es cómo crear organizaciones y que el Gobierno escuche. Es decir, que el voto de la comunidad no sea tomado como una sugerencia sino que sea un voto decisivo, vinculante: que las decisiones no se tomen en la alcaldía sino en la propia comunidad.

¿Y cómo hacemos que se valoren las asambleas de la comunidad?

Justo antes estábamos hablando de tener un partido negro. Era, en parte, por las percepciones desde la propia comunidad. En ese sentido, una comunidad puede tener una voz.

El problema surge cuando lo que une a la gente está a un nivel más pequeño. En ese momento el poder lo tienen los que regulan, los que deciden por ti.

M.P.: Hay que jugar al doble juego: por un lado tenemos que volver a iniciativas que vuelvan al gobierno irrelevante.

Me gustaría que compartierais vuestros sueños: ¿qué clase de Brooklyn queréis?

R.E.: Yo sigo en Brooklyn. Mi sueño es continuar lo que veo, lo que está pasando, pero también...

Elissa Blount-Moorhead: Yo ni siquiera vivo en Brooklyn. Yo estoy en Staten Island. Es mi sueño acabar con la apatía allí. Hay mucho complejo de inferioridad en Staten Island, no se conoce a sí misma y necesitaríamos conocer mejor su historia, y ese es mi sueño.

Que seamos ágiles, y que sucedan cosas como están sucediendo en la organización Contemporary de Baltimore, que están invirtiendo tiempo en la gente. Quiero hacer énfasis en el capital humano que tiene Brooklyn.

M.P.: Muchas cosas. Más empatía. Quiero gente que expanda su capacidad de interactuar, porque eso les hará reconocer su propio poder, conocer a tu vecino, tener tiempo de escuchar. No escuchamos porque suponemos demasiadas cosas.

Quiero ver más economía participativa: que el presupuesto se haga contando con las comunidades de Brooklyn y sus habitantes.

K.A.: Me gustaría vivir en un sitio en el que se pueden hacer cosas buenas, como poner un parque, y que la gente no grite “¡Oh Dios mío! ¡Gentrificación!”

Steve Powers: Más pizza.

21:45 [3:45 pm] SHORT FILM. Beyza Boyacioglu y Sebastián Díaz, “Toñitas”

21:50 [3:50 pm] REGIONAL REPORT: SOUTH AFRICA. Marcus Neustetter, The Trinity Session.

El trabajo en espacios públicos y las comunidades que intentamos crear.
Hace veinte años que tenemos democracia en Sudáfrica. La arquitectura psicológica y física del apartheid pervive. Tenemos un gobierno que intenta cumplir las promesas del año 94 pero no está siendo fácil.

Es un espacio con muchos contrastes: ricos y pobres no se hablan, no coinciden, viven en lugares apartados. Eso explica el sentimiento de miedo que existe. En Johannesburgo siempre te dicen “no vayas aquí”, “no vayas allí”: hay una falta de participación, de compromiso, de confianza. Nosotros queremos cambiar esta dinámica.

Quiero hacer una introducción de Sudáfrica. Hablaré de Johannesburgo y Port Elizabeth.

Johannesburgo existe desde hace 150 años. Muchas infraestructuras se construyeron y el oro que yacía debajo hizo que creciese rápidamente una clase social extremadamente rica.

Lo que tenemos hoy es mucha gente de todas las partes de África que vienen a buscar el oro y hacerse ricos en Johannesburgo. Los lugares públicos están ocupados por gente nueva. Estamos todavía intentando encontrar una identidad. En este contexto creamos un grupo de artistas y aunque hay una falta de financiación para artistas, hemos comenzado a llevar a cabo algunas cosas. Queríamos hacer algo que no entrase en las galerías, algo fuera de esos circuitos.

Hemos creado un grupo que quiere que el 1% del presupuesto se dedique a financiar arte público.

El gran problema es que como las cosas se construyen con acero, luego se roban, porque el acero se vende.

Intentamos entender, como artistas, qué significa colocar esculturas en el espacio, qué significa embellecer espacios. La ciudad está cambiando día tras día porque gente de todo el país y todo el continente viene a Johannesburgo a hacerse rico. Decidimos Steve y yo fue comenzar a hablar con artistas para construir un circuito fuera de las galerías que le diese un poco de sentido al espacio público a través del arte. Hicimos proyectos en Hillroad, unos de los barrios más peligrosos de Johannesburgo. Con cámaras llegamos a esa zona francófona. Nos dijeron que éramos blancos y nos fuésemos rápidamente del barrio. Fue muy curioso que alguien, en francés, nos dijese que nos fuéramos de un barrio en Johannesburgo, donde el idioma principal es el inglés. Decidimos que íbamos a ver a esos inmigrantes, mayoritariamente ilegales, y ver cómo viven, cómo se organizan. Íbamos a meternos hasta el fondo en el barrio. Encontramos un grupo de senegaleses que nos ayudaron y nos hicieron unos mapas de Dakar, porque queríamos ir a la ciudad de la cual venían la mayoría de inmigrantes del resto del continente, y seguimos su mapa, creando un viaje de imágenes de Dakar, mientras nos perdíamos. Al volver, fuimos al barrio e hicimos una reproducción de esas imágenes en un local para mostrarles la ciudad que hacía veinte años que no veían, porque llevaban todo ese tiempo en Johannesburgo.

Otro proyecto tuvo lugar también en ese mismo barrio, del que la mayoría de sudafricanos ya se han ido, en uno de los lugares a los que llegamos tras el proyecto anterior, y nos recibieron en una ceremonia de té mientras se hablaba. Creímos que ese sería un buen lugar para, en lugar de crear esculturas, crear diálogos. Entonces pedimos a los senegaleses que eso que habían hecho con nosotros lo hicieran con aquellos que entraban en el barrio y que no eran de allí: a los que se atrevían a ir, que les recibieran con esas ceremonias del té. Eso cambió la cara del barrio y muchos sudafricanos se sorprendían de la amabilidad de los senegaleses, que en un contexto sudafricano representan el peligro y la pobreza.

En otro proyecto, utilizando este poema de un niño, lo hicimos circular en nuestra red de artistas como propuesta: tuvo mucha circulación y se llevó a cabo. Lo que el niño había imaginado y plasmó en el poema sucedió: se crearon ceremonias, hubo disfraces, se hicieron celebraciones en los barrios…

Una vez sucedió eso, decidimos que eso era un buen lugar para conmemorar con una escultura que eso había pasado: tenía sentido hacerlo. Intentamos hablar del poema de una manera escultural.

Curiosamente, aunque están construidas en acero, no han sido robadas, porque son esculturas que pertenecen a una celebración que fue organizada por la comunidad de ese mismo barrio, con lo cual, por el momento, siguen allí.

Vamos a hablar ahora de Port Elizabeth. Ha sido una ciudad extremadamente visionaria: allí se creó la Ruta 77. Esa ruta comenzó a llenarse de tours turísticos.

La cosa más visionaria, para mí, es otra fórmula de hacer ciudad.

Con 5000 niños de los colegios de Port Elizabeth recreamos la enorme cumbre que celebra el fin del apartheid.

22:10 [4:10 pm] DESCANSO

22:25 [4:25 pm] Sección 3: BUILT FROM THE GROUND UP. Debate moderado por Joshua Decter.
Kenneth Bailey. Diseño de estrategias para la intervención social.
Christoph Shaefer. Park Fiction.
Chido Govera. Movimiento del “cultivo de champiñones”.
Alfredo Brillembourg. Urban Think Tank's Torre David project.

Joshua Decter.
El desarrollo urbano no es siempre de "arriba hacia abajo", sino que también puede ser generado por la base. Esta sección presenta las formas alternativas de economía y de la acción social que surgen de la planificación y los movimientos locales.

Crecí en Manhattan, en el Upper West Side, y cuando mis padres murieron ya no pude pagar ese alquiler. Y creo que debemos volver a las cuestiones que el anterior moderador puso: ¿qué estamos dispuestos a dejar por la igualdad?

Una de las preguntas más urgentes que debemos hacernos es ¿de qué manera los modos alternativos de organizarse desafían las dinámicas globales del poder?

Otra pregunta: ¿cómo las formas de activismo social nos ayudan a restaurar un ethos más igualitario?

Kenneth Bailey. Diseño de estrategias para la intervención social.

Co-fundador del Laboratorio Creativo para la Intervención Social.

Me invitaron a hablar del cambio desde abajo hacia arriba, pero quiero que penséis en el terreno de la horizontalidad, en el cual caminamos por la calle, nos encontramos con otros, nos vemos y estamos cara a cara. Trabajamos con artistas de maneras oblicuas para describir problemas sociales y encontrar soluciones a esos problemas sociales. Tendemos a hacer las cosas dentro del estudio con esa relación con los artistas en mente.

En lugar de hablar de lo que hemos hecho en el estudio, quiero hablaros como un “hacedor de lugares” (placemaker).

¿Cómo el placemaking puede triunfar sobre el placebreaking, es decir, romper las alianzas sociales y físicas en un área?

Hay lugares que se rompen por la fuerza. Por ejemplo porque hay que construir autopistas: eso pasó con muchas poblaciones norteamericanas que fueron desplazadas para poder construir esas autopistas.

También queremos hablar de cómo el placebreaking rompe, de arriba abajo, tantas comunidades que llevaban años juntas. Es una de las cuestiones que implica la pregunta ¿cómo se puede triunfar sobre el placebreaking?

La preocupación por esas cuestiones me llega en forma de tragedia social. Nos interesamos en personas que han vivido una tragedia social como si tuvieran la fuerza de unir: ante una tragedia social, la gente se junta. También me interesa lo contrario: cómo una tragedia social separa a la gente y han hecho que los lugares se hicieran más frágiles.

Las tragedias sociales pueden ser vividas de manera no mediada o mediada, y pueden convivir en el mismo ambiente, pero se viven desigualmente.

Es distinto cuando una tragedia social sucede al mismo tiempo en que vives, en el que no puedes pagar el alquiler, tus hijos no pueden ir a la escuela, y tus vecinos quizás han vivido la misma tragedia pero tienen una red. De ahí viene la representación en los media de la tragedia social. De algunas se informa con un nivel grande de simpatía, mientras que sobre otras se habla de manera que demoniza a la gente que la experimentó.

La gente, entonces, al tiempo que intenta salir de la tragedia social, también intenta salir de la representación de la tragedia social en los medios de comunicación.

¿En qué lugares esa gente puede mirarse a sí misma y ser gente otra vez?

Las tragedias sociales pueden hacer los lugares más frágiles. Quiero saber cómo habéis negociado el placebreaking, que tengáis una conversación con la gente que ha vivido una tragedia social y que veáis cuáles han sido sus consecuencias.

Christoph Schäfer. Park Fiction (Hamburgo)

Representante del parque llamado Park Fiction. “Space is the place” – recuperando la frase del el músico de jazz Sun Ra y refiriéndose a Henri Lefebvre, cuya reflexión hace que el espacio sea repensado.

Empezamos en el 94 en Hamburgo (Red Light District). En aquel momento había zoning, y se quería construir un edificio de corporaciones en esa parte de la ciudad. En lugar de protestar, empezamos una planificación urbana alternativa, no teníamos cómo hacerlo. Sólo papel y un par de personas. Estábamos determinados en detener los planes de la alcaldía. Organizamos ese proceso de planificación paralelo y organizamos la lucha política como plataforma de cambio.

¿Por qué ganamos?, ésa es la pregunta. Combinamos activismo político con anarquismo, con los okupas, con los movimientos sociales… La idea tras Park Fiction era que cada uno nos hiciéramos más listos unos a otros, trabajar juntos en lugar de pelearnos.

Queríamos situar prácticas cotidianas en el espacio público. Empezamos la producción de deseos y lo que hacían era dejar la casa e ir a la calle. Desarrollamos herramientas para ellas y creamos una serie de conferencias. Y a través de ellas pudimos convencer la ciudad para seguir con nuestros planes.

La propuesta es que la ciudad global pueda ser una ciudad activa.

Pasamos dos películas sobre gentrificación a medianoche y sorprendentemente mucha gente acudió. Intentamos conectar varias luchas locales. Con ello pudimos cambiar la política del ayuntamiento de Hamburgo. En este momento hay 70 refugiados durmiendo en la iglesia de Park Fiction y vinieron de Libia, del oeste de África… Tuvieron que rescatar por los bombardeos durante la primavera árabe en Libia. Lo primero que hicimos fue invitar a una barbacoa, que es lo que haces cuando tienes nuevos vecinos, y la situación se está pareciendo cada vez más a un “racial profiling”: la policía viene, nos cuestiona… Con las presiones de Italia, podéis imaginaros la situación que están viviendo estos refugiados libios.

15 minutos después del desalojo de Gezi Park y de que se quemase el árbol de los deseos de Gezi, nos reunimos todos los miembros de Park Fiction y lo renombramos como Gezi Park Fiction.

Chido Govera. Movimiento del “cultivo de champiñones”.

Mi nombre significa “pasión”. El placemaking se hace a través de gente pasional.

Cultivo de champiñones. Este gigante de madera se llama el “Cosmogolian”, y realmente representa mi pasión. Es un símbolo internacional para los niños: un gigante de esperanza con la cabeza abierta, que quiere decir pensamiento creativo, y una boca cerrada, para que las ideas no sólo las oigamos, sino que las absorbamos.

Cuando tenía 8 años supe cuál era mi pasión: empoderar a los niños africanos, especialmente los huérfanos. Estamos hablando de gente que se gradúa en la universidad y se va África, o donde hay gente pobre, a “salvarles”. Eso ha provocado ataduras en las manos de los pobres y de los niños: hacerles sentir víctimas, que no pueden hacer nada, así que te sientas y dejas que la persona “que sabe” haga “por ti”. Pensé que cuando creciese les enseñaría a defenderse y a encontrar qué podían hacer. Eso se hace encontrando las conexiones correctas.

¿Por qué champiñones? Son una herramienta que usé para empezar mi viaje. A los 8 años tuve un sueño: mi familia desde muy niña construir una comunidad donde yo era huérfana. Empecé a los 12 a cultivar champiñones.

Fui a la universidad para aprender cómo se cultivaban los champiñones. Enseguida supe que era lo que yo quería hacer. Estaba dirigiéndome a niños huérfanos de Zimbabue. Me gusta de los champiñones que los puedes hacer crecer en Occidente, así que podías crear comida, y no sólo eso, sino que podías salvar a los niños del abuso, porque cuando puedes suministrarte tu comida, ya no dependes de nadie.

Me sorprende que tanta gente distinta se unió para llevar a cabo este proyecto de champiñones. No sólo por los champiñones, sino por la creación de comunidad y esfuerzo conjunto.

Hay diferentes tipos de champiñones que se pueden cultivar. Lo bueno de los champiñones es que son muy flexibles: en la India las mujeres no sabían ni escribir su nombre, pero se pusieron a plantar champiñones, y de repente gente que no solía trabajar en conjunto (y en África y muchos otros lugares sucede que hombres y mujeres no trabajan juntos, porque se temen y no se conocen) de repente lo hacía. Una de mis intenciones es que personas que no suelen trabajar en conjunto empiecen a hacerlo.

En Zimbabue queríamos llevar a cabo un proyecto de café. Lo que bebemos es el 2% de café. Cogen un contenedor de café, lo venden a los EEUU y a través de la mezcla, todo el dinero va a las mujeres de Zimbabue que lo producen. Llegó un momento en que nos preguntamos ¿qué pasa con la basura del café? Y en San Francisco, Sídney, Holanda, París, Berlín, Dinamarca… tomamos los residuos del café y los usamos para acelerar el crecimiento de los champiñones.

Mi trabajo no consiste sólo en cultivar champiñones, sino en empoderar a la gente para que pueda aprovisionarse de comida y pueda mantenerse.

Alfredo Brillembourg. Urban Think Tank’s Torre David project.

Este edificio tiene 45 pisos. Tiene una estructura abierta, el banco que lo gestionaba quebró, ha sido ocupado por 750 familias en Caracas y ahora viven allí 3000 personas, casi 4000.

Lo que era un edificio de oficinas en el centro de Caracas, la gente decidió que lo iba a ocupar. En los próximos 30 años habrá dos mil millones en el sur y en suburbios. Habrá dos mil millones de personas sin casa o viviendo en barriadas.

Yo he crecido en una revolución social y estoy intentando observarla y entenderla. Quiero entender qué planes urbanos, qué instrumentos, qué razonamientos económicos son correctos para este crecimiento cada vez mayor de barriadas en el mundo. Creo que de este edificio se puede hablar como un laboratorio de la experimentación. Esas 4000 personas han construido toda clase de cosas ahí dentro: campos de baloncesto, gimnasios, iglesias… Es una ciudad dentro de un edificio.

¿Podemos ver esto como una transformación real? ¿Podemos considerarlo una nueva idea de comunidad urbana? ¿Qué podemos aprender de esto?

Esto es lo que tú puedes llamar un día realizable. Es una comunidad real creando su propia utopía, un modelo que permite una interacción mutua y siempre cambiante entre los habitantes y la arquitectura. Quizás la respuesta es que los arquitectos no tienen que acabar los edificios, debería pasar en todos lo que sucedió en Torre David.

En la imagen está “el niño” Alexander Daza. El NY Times casi lo pintó como un criminal, y sí, estuvo en la cárcel, pero hoy en día está organizando la gente que habita Torre David, actuando como cura reformista para personas que estuvieron en la cárcel. Ellos viven donde trabajan, crean trabajos, y después aspiran a lo mismo a lo que todos los demás. El Gobierno no pudo llegar a una solución, así que lo hicieron ellos.

Tienen un sistema de transporte dentro, se hacen la ropa… E incluso hemos pensado en poner un ascensor. Hay diez pisos que se pueden hacer con una moto, usando el parking, pero los otros diez, y sobre todo los de arriba, tienen que subir a pie.

A nosotros nos gustaría incluso poner un teleférico, de manera que fuese un lugar en el que se pudiese interactuar. Hemos pensado también en incrementar la ciudad construyendo encima de lo que está construido.

Deberíamos trabajar con los políticos para construir esta ciudad del siglo XXI que quizás, y esa es mi esperanza, tome como modelo lo que sucede en Torre David.

CONVERSACIÓN

Joshua Decter: Hablemos de la cuestión de la supervivencia y de poner la supervivencia por encima de las ideas. También quiero hablar de “sostenibilidad”. La clave de ello ¿es la pasión de la que hablaba Chido, o es otra cosa?

Alfredo Brillembourg: Yo tengo la experiencia de Venezuela: inflación, revolución social, dos golpes de Estado… sí, debemos repensar qué debemos hacer. Empezamos a hacer trabajos en Urban Think Tank para Caracas y trabajamos en todas las barriadas de la ciudad. No tuvimos que inventar mucho, la gente estaba haciendo cosas.

J.D.: Relación entre tragedia social y pensar temas de horizontalidad.

Kenneth Bailey: Muchas veces que pensamos en cambio social o ciudad nos quedamos en que es un espacio donde la gente está junta, y yo quería asegurarme de que ese elemento estaba aquí, acompañando la discusión sobre infraestructuras.

Chido Govera: Los métodos de diseño o también pensamiento artístico o hablar como filósofos o artistas: eso nos hace manejar aspectos de lo social que no entran en el discurso cotidiano sobre cómo la gente concibe un lugar.

Con mi última imagen quería enfatizar la negatividad: aparecía un edificio y ponía “Fuck you” y nadie me ha preguntado por qué les he mandado a la mierda al final de mi charla! Toda producción de deseo, a mi parecer, empieza por el “no”. Es importante mantener esa posición de rechazo, de negatividad, para que surjan alternativas.

A.B.: Ese tiempo fue en los sesenta! Es un tiempo para el sí, los problemas no son problemas sino oportunidades. Hay que fusionar el siglo XXI con la idea marxista de resistencia.

C.G.: ¡Viajas un montón!

Quiero dar a la gente joven la opción de conocerte a ti mismo por quién eres, no por quién te hacen creer. Queremos enseñar una comunicación buena, creer que formas parte de algo pero que tendrás que caminar solo. Necesitamos gente proactiva, que tenga ideas que le salgan de dentro y que quiera ponerlas en movimiento.

Lo importante es cambiar las reglas del juego. La pregunta es ¿cómo hacerlo? ¿Haciendo presión para crear nuevas leyes? ¿Seguir el dinero?

A.B.: ¡Seguir el dinero!

J.D.: Eso es una cosa, pero para mí hay algo poderoso en comprometerse con la gente afectada por la circulación del dinero. Realmente ir a los espacios donde el cambio se necesita ahora, conocemos las comunicaciones, podemos cambiarlas.

C.G.: Se trata de activar la lucecita en la gente. Debemos creer que podemos hacerlo. La gente que quiere discutir con el estómago lleno, esos seguirán discutiendo, pero quien tiene el estómago vacío es la que me interesa. No iré a hablar contigo porque eres el poderoso, iré a hablar con la gente que realmente va a provocar un cambio.

23:30 [5:30 pm] Sección 4: FLÂNEURS. Debate moderado por Mary Jane Jacobs.

Tony Chakar. Protesta y medios sociales.
Vito Acconci. Cambiando espacios públicos.
Althea Thauberger. La política de la comunidad y el espacio social.
The Amanda Weil Lecture Open Call Winner: Madeline Blount. “No man's land” en Chipre.

Mary Jane Jacobs
Más allá de sus realidades físicas, la ciudad es a menudo una musa para sus ciudadanos. Los flâneurs no necesariamente resisten o construyen, sino que se inspiran en las condiciones sociales cambiantes y tensiones innatas del entorno construido.

Siguiendo a gente en la calle, pasando un año en un lugar de nadie, siguiendo tu olfato, poniendo un pie después de otro, poniendo acción después de acción.

Tony Chakar es libanés y se centra en las protestas en diversos puntos del mundo. Vito Acconci nos hablará del cuerpo en el espacio público. Althea Thauberger ha acabado de firmar un proyecto usando asuntos de superación y exclusión. Madeline Blount, ganadora del Amanda Weil Open Call, hablará de la “tierra de nadie” en Chipre.

Tony Chakar. Protesta y medios sociales.

Hablaré de mi proyecto “100000 soledades”. Parte de mi soledad también ha estado presente. Este trabajo hermana imágenes fuertes. En ella hay una referencia de cultura popular, a la película “V de Vendetta,” remite a una promesa de mejora que ahora no es posible pero quizás lo sea en el futuro. Esa foto de Estambul, Turquía, veis que la gente baila mientras están siendo gaseados con máscaras de gas puestas. Es indicador de la resistencia esta imagen de Siria, de un pequeño pueblo donde la gente va disfrazada de muertos y en árabe pone “incluso los muertos quieren que el régimen caiga”.

También de Siria viene esta imagen. Acabemos con el régimen y la oposición, con las naciones islámicas y árabes, acabemos con el mundo, acabemos con todos. Esta idea de la humanidad que se prueba a sí misma destruyéndose, no sólo construyéndose, recuerda a la idea que el Mesías no sólo como formador sino como instructor. Esta imagen me gusta mucho desde Hito a Wall Street, no tengáis miedo, continuad. Es un hombre completamente marginal que no tiene ninguna voz en el mundo, y le escribe a la gente del primer mundo, que tiene una voz mucho más fuerte, que no tenga miedo, que siga adelante. Yo lo veo como una inversión…

Las imágenes de las que estaba hablando, como “Canción de Fadel Shaker”, representa al anti-macho que está cantando según las reglas. Luego, de repente, aparece en este vídeo vapuleándose de que ha matado a dos oficiales en el Líbano. Es una contradicción horrible entre la imagen de hombre sensible, anti-macho, oriental, y de repente se convierte al islamismo radical y está jactándose de haber matado a dos hombres.

Este es un luchador que murió en Siria. Lo añadí porque se hizo viral. Acababa de morir en Siria, tenía veinte años y tenía todo: coche, mujeres… Una vida como la gente sueña y quiere. Este hombre ha sido instrumentalizado por Hezbollah como herramienta de propaganda.

El sueño de la inmovilidad viene de Estambul. Fueron 5’’ en los que un montón de gente se quedó quieta sin hacer nada, con el eslogan de “undo the world” (deshaced el mundo).

Vito Acconci. Cambiando espacios públicos.

El panel en el que estamos se llama flâneur. Desde los 80 lo que yo hago no es arte, sino diseño arquitectural, donde haces “cosas”. Cuando haces arte, estás fuera: viendo, observando, aunque puede haber alguna conexión.

“Divisores de habitación” es una pieza que hice en los ochenta. Cuando alguien llega y se da cuenta de que las paredes son móviles, lo que era un cubículo se puede transformar en una sola línea de paredes, en dos, tres… Son paredes movibles que permiten adecuar las paredes de tu casa a tus necesidades.

Los espacios se pueden convertir en otras cosas cambiando algunos elementos: las cocinas pueden ser habitaciones, baños, etc.

Esto es una pared que hice en una tienda. El concepto es el mismo, que las paredes sean móviles, que la arquitectura sea móvil. Y esta es la imagen que tenemos. Todo el mundo que ha trabajado para mí han sido arquitectos y es curioso porque yo no fui ni a arquitectura ni a diseño, fui a una escuela de escritura en Iowa. Lo que yo hago viene de las palabras, de los conceptos.

Este es un proyecto que hice en 2000 en Múnich. Son cuatro edificios que van juntos, creando un patio. Me sorprendió el hecho de que esta tierra está debajo y encima hay una torre que al recibir el viento activa un anillo de electricidad que está en la tierra donde se levanta el edificio. La electricidad mantiene el anillo en movimiento muy lentamente, con lo que, si hablas con alguien, porque es un espacio donde se camina, de repente se va, desaparece.

En el 2000 pensamos, teníamos una obligación de hacer una propuesta para unas nuevas Torres Gemelas, un nuevo World Trade Center. Lo que hicimos fue lo que veis en la imagen. Un WTC lleno de agujeros. Si un edificio hoy en día lo van a explotar, ya mejor hacerlo teniendo muchos agujeros.

Puede actuar como un fantasma, un terrorista intenta derribarlo, ve un agujero y dice “no, este edificio no vale, ya tiene muchos agujeros”. Pensamos que, ahora que había agujeros, el resto de la ciudad podía acceder también.

Althea Thauberger. La política de la comunidad y el espacio social.

Soy artista y vivo en Vancouver, y he estado trabajando en una película en Croacia. Lo que hago es ofrecer la respuesta que comunidades o lugares tienen al desplazamiento. He recibido comisiones y financiación, pero intento mantener una conciencia de quiénes son y de la determinación que conlleva esa financiación.

El lugar donde trabajo tiene una cota de paro muy alta. Antes había un complejo con fábricas, una refinería… Después de la Segunda Guerra Mundial se convirtió en una factoría llamada en honor a un héroe nacional croata.

Estamos trabajando con 70 actores, entre ellos niños, básicamente intentando actuar como antiguos trabajadores que, como se han quedado sin trabajo, han tenido que convertirse en artistas.

Madeline Blount. “No man’s land” en Chipre.

Quiero contaros la historia de Chipre, la última capital separada de Europa. En el sur de Chipre, todo es normal: casinos, external image arrow-10x10.png, edificios…

En el norte, los turcos han ocupado el lugar, con signos de “Yo no olvido” y banderas.

Me fui a vivir a Nicosia como artista e investigadora, y me di cuenta de que la mejor manera para que se hablara del conflicto era haciéndolo de manera informal. Una chica de aquí piensa igual, vende braguitas y se llama “No frontera”.

Empecé a fotografiar todos los retretes que encontraba en las calles y me di cuenta de que había una especie de red en Nicosia, y había algo que era común: todas las calles de Chipre tienen el mismo sistema de alcantarillado.

La frontera está en un diálogo que el proceso de paz no consigue expresar. He estado trabajando como bailarina en este lugar. Nos pasábamos la cámara improvisando y cuando estás en medio de esas ruinas el cuerpo se mueve de manera distinta. Tienes miedo de perder el equilibrio, de que algún objeto te hiera, pero además hay otra gravedad en ese espacio.

En la versión completa de este vídeo, aunque las dos personas que aparecen no comparten el mismo marco y se puede sentir la división de la frontera y del pensamiento external image arrow-10x10.png, si te colocas enfrente del signo de no fotografiar y lo fotografías estás invirtiendo el signo y el espacio donde se encuentra. En el 2011, inspirada por la recuperación de espacios, se creó este lema: “un Chipre sin patrañas” (one Cyprus, no bullshit). Empezaron a aparecer pancartas en la frontera que decían “queremos vivir juntos”, ese sentimiento está en la cultura en Chipre y se pierde cuando se discute internacionalmente sobre Chipre. Turquía quiere entrar en la UE, la derecha crece en Grecia… Hay rumores de que se va a reunir Chipre, por eso se venden antiguos edificios abandonados, comienza la gentrificación…

CONVERSACIÓN

Mary Jane Jacobs: Quiero hablar de un par de cosas que han discutido antes. Las percepciones erróneas que los estudiantes de arte pueden tener hacia los otros. Tienen vivencias y experiencias personales, y todo el mundo aquí fue en algún momento como ellos: estuvimos en la escuela de arte, o en algún tipo de escuela. Combinando con lo que dijo Vito antes, que flâneurs no es tanto caminar por la ciudad sino comprometerse con ella, escuchábamos también a Chido Govera, que nos comentaba la importancia de la pasión.

Lo que hace que Creative Time se organizase y las personas y experiencias de primera persona emerjan y consigan marcar la diferencia, y explican por qué todo este trabajo y estas maneras de trabajar existen.

Un par de preguntas: ¿cuál fue la experiencia que tuvisteis en la vida que os hizo hacer lo que hacéis hoy? Y ¿hubo una experiencia que tuvisteis con otra persona que os motivase a continuar haciendo lo que hacéis?

Althea Thauberger: No puedo categorizarlas. A la primera pregunta, todas las experiencias y trabajos que tengo han tenido que ver en mi crecimiento en una familia fundamentalista cristiana. También, durante diez años en Canadá trabajé en comunidades muy aisladas. Para responder a tu segunda pregunta sobre cómo el feedback genera reacciones a tu obra, en mi caso no es tanto quien recibe la obra sino aquellos con los que trabajo.

Estamos tan involucrados en lo que hacemos, que nos importa también trabajar juntos y hablar de ello.

Vito Acconci: Como dije fui a una escuela de escritura. Cuando tenía once años quería escribir. Lo que me gustaba era Faulkner, y pensaba de él ¡cómo le cuesta terminar escenas! Fui a la escuela de doctorado de escritura en Iowa. Había dos universidades donde podías hacer talleres de escrituras. Una era Stanford y la otra Iowa. En la primera reunión con mi coordinador me preguntó ¿quién es tu escritor preferido? En ese momento estaba obsesionado con Alan Hobb Bridget, a lo que respondió que A.H. Bridget valía lo mismo que el papel del baño y pensé que no quería dejarme influir por gente así. Cuando fui a Nueva York empecé a pensar: ¿por qué no puedo escribir como Proust? Nueva York es demasiado rápido para escribir como Proust. Pensé entonces que iba a hacer poesía, porque los poemas son rápidos. En el 67-68 empecé a hacer poesía.

En un momento me di cuenta de por qué lo que hacía se reducía a diez, once pedazos de papel. Había un mundo ahí fuera, una ciudad. No estaba tan interesado en mí mismo haciendo aquello sino en el lugar en que una actividad sucede. Así que empecé a trabajar con los espacios.

Tony Chakar: Cuando terminé la carrera no podía encontrar trabajo, así que empecé a escribir para un periódico de Beirut y una cosa llevó a la otra: de repente la gente te conoce y empecé a hacer un trabajo que mezclaba arquitectura y escritura. De repente aquello me llevó al arte contemporáneo y aquí estoy. Siempre he tenido una relación muy solitaria con el arte y así es como empecé, pensando en la relación de mi cuerpo con el espacio.



DÍA 1: COMENTARIOS DE CIERRE. Nato Thompson

Muchas gracias a todos por este día increíble.

La primera vez que organizamos este Summit eran nombres del arte: artistas famosos hablando de su arte. En la quinta edición, esto ha cambiado.

Gente que viene de diferentes mundos y realiza diferentes actividades se mueve en torno a un lenguaje con las mismas palabras clave.

Creo que eso es lo sorprendente: que el lenguaje que Henri Lefebvre ante el derecho a la ciudad ha permeado varias clases y profesiones, no se ha quedado en la filosofía o la sociología, sino también al arte y la política.